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lunes, 31 de diciembre de 2012

Soleá de Santiago y Santa Oriana

Foto mariscada del blog La Tuerka

Cuando se aproxima el fin del calendario, las televisiones siempre se empeñan en hacernos sesudos recuentos de todo lo acontecido a lo largo del año que ahora se las pira. Contabilizan parados, finados, catástrofes, supuestos logros, todo aderezado con tradicionales maratones y bañitos en agua helada; saltitos de esquí en nieve y el concierto de año nuevo de Viena, con las palmas más lacias de Europa, con vieneses pa´echarlos de cuadratura y de compás.
Cuando hoy hagan el obsesivo recuento, recordarán el fallecimiento del viejo líder comunista, Santiago Carrillo. El rojo irreductible, el que entró con peluca, y el que tuvo las suficientes agallas de permanecer impávido ante los disparos del Hemiciclo. Hay un pasaje suyo, bastante desconocido, relatado por él en un famoso libro de la periodista italiana, Oriana Fallaci, Entrevista con la historia, en el cual, la reportera de raza conversa con diferentes líderes mundiales del momento (el momento, entonces, era 1974). Por su libro desfilaron muchos mandatarios, entre otros Henry Kissinger que luego, con amenaza incluida, se arrepintió de haberle concedido la entrevista, Golda Meir, Yaser Arafat, Hussein de Jordania... y Santiago Carrillo.
Foto mariscada del blog cittadinovara.com
Para nosotros fue un libro de cabecera y aún tengo el gusto de releerlo de cuando en cuando y disfrutar las páginas amarillentas de la edición, ampliada y revisada, de Noguer. En él se nos cuenta cómo Carrillo se aficionó al flamenco a la fuerza, estando exiliado en la ciudad de Nueva York.
Que sea don Santiago el que nos lo cuente, con su cigarro encendido, sus índice y corazón amarilleados por la nicotina, su voz barítona, socarrona y pausada, respondiendo a las certeras preguntas de Oriana Fallaci:
(...) "Y, por último, la soledad. En ningún lugar he sufrido la soledad que sufrí en Nueva York. Quizá porque tampoco allí hablaba el idioma. Quizá porque sólo trataba con Browder y con los comunistas americanos. Quizá porque no estaba verdaderamente de acuerdo con Browder, tan rígido él, también. Me sentía tan desesperadamente solo que empezó a gustarme el flamenco. A mí que lo detestaba. Me compré una radio para escuchar las noticias en español, y siempre transmitían el dichoso flamenco,y acabé por aficionarme a él"
Soledad de don Santiago...
Soleá de Santiago... Santa María y Triana.
Salud a esportones, farderos, feliz entrada de año y que seáis "malos", generalmente es mucho más divertido que bueno.
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(1) FALLACI, Oriana, Entrevista con la historia, Barcelona: Editorial Noguer (Pág. 533).

jueves, 27 de diciembre de 2012

1867: Silverio por Cádiz y su huella manuscrita (En recuerdo de Alberto Sanz Trellez)

Silverio visto por Moreno Galván
Silverio Franconetti y Aguilar (1830-1889). Nació en Sevilla. Gaché hasta las trancas, de ascendencia italiana y cualidades portentosas. Gigantesca figura que en el siglo XIX, cinceló estilos pretéritos y escribió para la historia del arte flamenco una de sus páginas más brillantes y preclaras. Vino muchas veces por Cádiz, tierra que le bautizó "Rey de los cantaores" y con la que estableció lazos indelebles, al margen de ser el paso obligado de embarque y desembarque hacia las Américas, donde Silverio toreó y emprendió en Uruguay su aventura taurina, cuya vuelta, a bordo del vapor Gravina, nos trajo un Silverio barbudo que destempló a María Borrico y a toda la gitanería de la zona. 

La Bahía gaditana fue también un vivero artístico para él y para su negocio. Cádiz, la de "su amigo Enrique" por el que lloraba, camino de Puertatierra; la de su admirado Curro Dulce y la de su tocaor, el Maestro Patiño, fue un granero flamenco que nutrió su café cantante de Sevilla de figuras artísticas, con alguna de los cuales selló pactos de amistad y de admiración recíproca.


Los documentos que mostramos no son nuevos, si bien, tuvimos conocimiento de ellos hace ya muchos años, cuando Manuel Ravina, director del archivo que los custodia, nos lo puso en suerte. Con el tiempo (septiembre de 2005) fueron parcialmente subidos en red y estudiados por Juan Rondón y hoy pueden ser consultados en la página Jondoweb (1).

Poco después, en el año 2006, el documento principal (nº 5) fue mostrado en el Catálogo de la Exposición Música en Cádiz (2) que se celebró del 15 al 30 de noviembre, en el patio del palacio barroco de la Casa de las Cadenas, cuya catalogación y comentarios corrieron a cargo del propio Ravina y de Alberto Sanz, que tan generoso siempre se entregó a su oficio.

Ya en 2009, el documento más llamativo (nº 5) fue nuevamente reproducido en el contexto de un estudio musical (3).

Firma manuscrita de Silverio conservada en Cádiz. AHPC.
Los libros de padrones del Archivo Histórico Municipal de Cádiz no confirman la declaración escrita de Silverio, de haber estado viviendo en 1867 en la calle Enrique de las Marinas, número 3. Lo cual, tampoco significa nada, porque es bastante posible que en dicha finca, donde estaba ubicada la tipografía La Paz, sea en la que Silverio pernoctó, apenas varios días, para dar los conciertos de "cantes populares andaluces" (sic) sobre los que solicitó autorización, los días 26 y 29 de septiembre de 1867, en el Teatro Variedades, sito en el número 3 de la calle Laurel (hoy Barrocal).

                                          Entre italiano 

                                          y flamenco,
                                          ¿cómo cantaría 
                                          aquel Silverio?
                                          La densa miel de Italia,
                                          con el limón nuestro,
                                          iba en el hondo llanto
                                          del siguiyiriyero.
                                          Su grito fue terrible.

                                          Los viejos 

                                          dicen que se erizaban
                                          los cabellos
                                          y se abría el azogue
                                          de los espejos.

                                          Pasaba por los tonos

                                          sin romperlos
                                          y fue un creador
                                          y un jardinero.
                                          Un creador de glorietas
                                          para el silencio.
                                    
                                          Crótalo
                                          Crótalo
                                          Crótalo
                                          escarabajo sonoro.

                                                                 Federico García Lorca.


Disfruten el fardo silveriano:

1

2

3

4

5

6
7
8

Volveremos con Silverio, una figura cumbre e indispensable, sobre la que cada vez se conocen más datos. Para los farderos que deseen conocer la biografía del sevillano, remitimos a los trabajos más actuales y esclarecedores de Blas Vega (4), Manolo Bohórquez (5) y Gerhard Steingress (6). Citamos a pie de página también la signatura de este expediente, por si algún investigador desea consultarlo (7).
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(1) RONDÓN RODRÍGUEZ, Juan, La firma de Silverio y otros datos inéditos de su presencia en Cádiz, Septiembre de 2005: http://www.jondoweb.com/contenido-la-firma-de-silverio-712.html

(2) RAVINA MARTÍN, Manuel, Catálogo de la exposición Música en Cádiz. 15 de Noviembre de 2006, Cádiz: Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 2006 (Págs.118 y 119).

(3) HURTADO TORRES, Antonio y David, La llave de la música flamenca, Sevilla: Signatura Ediciones, 2009 (Pág.64).

(4) BLAS VEGA, José, Silverio, rey de los cantaores, Córdoba: Ediciones de la Posada, 1995.

(5) BOHÓRQUEZ CASADO, Manuel, Silverio Franconetti. El principio del flamenco, blog La Gazapera: http://blogs.elcorreoweb.es/lagazapera/2009/10/18/silverio-franconetti-el-principio-del-flamenco/

(6) STEINGRESS Gerhard, Silverio Franconetti en Uruguay. La aventura taurina del cantaor sevillano (1857-1864)http://www.docstoc.com/docs/113645501/Silverio-Franconetti-en-Uruguay-La-aventura-taurina-del-cantaor

(7) Archivo Histórico Provincial de Cádiz, legajo número 167, expediente 10.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Julián Arcas en el Teatro Variedades de Cádiz (1867)



Uno de los guitarristas más fundamentales en la protohistoria flamenca es el almeriense Julián Arcas (1832-1882). Ampliamente estudiado por Eusebio Rioja y otros especialistas; a caballo entre las formas clásicas y testigo directo del proceso de transformación de lo clásico a lo flamenco (recomendamos del musicólogo Guillermo Castro Buendía, sus últimas aportaciones, subidas en red) (1).

Traemos hoy un fardo que rastrea su paso por tierras gaditanas, en el Teatro Variedades de Cádiz, el mismo año (1867) en que incluyó en su repertorio de conciertos la Soleá de Julián Arcas, según acredita la documentación que hemos podido localizar en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, en la sección de Gobierno Civil (2). ¿Tocaría por soleá?



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(1) CASTRO BUENDÍA, Guillermo, Lo "último" de Julián Arcas. La obra inédita de la Colección Palatínhttp://www.sinfoniavirtual.com/flamenco/julian_arcas.pdf

(2) Archivo Histórico Provincial de Cádiz, legajo número 167, expediente 75.

lunes, 24 de diciembre de 2012

El Beni de Cádiz. Diccionario Gaditano de Flamenquitos Insignes (II)


El Beni en su apogeo artístico

La madre del Beni mira orgullosa a su hijo
en los camerinos del Teatro Andalucía (*)



Beni de Cádiz. 

Nombre artístico de Benito Rodríguez Rey. Cádiz, 1930-Sevilla, 1992. Cantaor y bailaor. Nieto del cantaor El Niño de La Isla y hermano del cantaor y flamencólogo, Amós Rodríguez, El Cani y El Chele. Artista inconmensurable del escenario, conoció todos los secretos y recursos escénicos para pasear con elegancia la expresión artística y jonda que atesoraba. Se inició como bailaor, junto al gaditano Ramón Vélez, en la compañía de Manolo Caracol y Lola Flores. Ya como cantaor lo hace en 1955 con Lola Flores, formando parte, dos años más tarde, del tablao de Madrid El Corral de la Morería. Ingresa en el ballet de Pilar López en el que permanece hasta 1959, año en que a causa de una enfermedad recibe en el mes de diciembre un grandioso homenaje en el Gran Teatro Falla de su ciudad natal, impulsado por La Niña de Los Peines y Pepe Pinto, y con la participación de destacadas figuras, entre ellas: Antonio Mairena, Fernando Terremoto, La Paquera de Jerez, La Perla de Cádiz y El Güito

Beni de Cádiz con su maestro, Manolo Caracol




Actuó en el elenco de Juanita Reina y entre los años 1960-1969 lo hizo en diversos tablaos y salas de fiestas madrileñas como El Duende, Torres Bermejas, Las Cuevas de Nerja, Las Brujas y Villa Romana. Se trasladó a Sevilla para pasar por diversos tablaos hispalenses como El Arenal y La Trocha, ciudad en la que regentó un bar, en El Postigo, llamado El Colmaíto —por cierto, con una sola mesa— por el que pasó lo más granado de los artistas sevillanos (la hija del dependiente se convertiría en figura, y en sus cantes, especialmente por alegrías, se aprecia la fuente del Beni: Aurora Vargas). 

En 1971 obtiene varios premios en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, entre ellos el Premio por seguiriyas, Silverio Franconetti, único cantaor que, hasta la fecha, acredita tal distinción. La Cátedra de Flamencología de Jerez de la Frontera le otorga en 1976 el máximo galardón a su género. En 1984 participa de forma notable en la III Bienal de Arte Flamenco de Sevilla. Para Fernando Quiñones "El Beni es cantaor de una manera inevitable e inmediata; canta como el pájaro vuela, y se diría en ocasiones que el cante es su manera de respirar; de ahí la vitalidad que pone infaltablemente a sus interpretaciones y que, a veces, busca salida por los más inesperados caminos"(1). 



En opinión de Eduardo Márquez “El Beni ha dado un paso por bulerías y lo hacía con una perfección total y con un estilo perfecto; y con un señorío y con una elegancia que no se ha podío aguantá. El Beni ha sido una artista que ha llenado un escenario él solito, se ha paseado de una esquina para otra, se ha hecho un cante, se ha parado, ha dialogado con el público (...) Había tres hombres que andaban mejor que nadie: Joselito El Gallo, Rafael de Paula y el Beni de Cádiz. Beni andando era artista. Beni vendía; el cincuenta o el sesenta por ciento de artista ya lo tenía cuando salía al escenario nada más que con su presencia; y Beni verlo con esa chaqueta de dos pechos, que era una tabla, sin barriga, y esos zapatos perfectos, y ese traje, y ese peinao... y daba gloria verlo, y después cuando ya terminaba cantando, pues entonces ya remataba totalmente”(2). 




Polvorilla, Beni de Cádiz y Guarino

Cultivó con maestría los cantes por seguiriyas y soleá, con los estilos del Viejo de la Isla, el Mellizo y Curro Dulce, siendo muy personal en sus zambras caracoleras y en sus fandangos y rumbas, de las que fue uno de los precursores. En entrevista concedida a Francisco del Río, contestó, a propósito de la rumba: “Mucho antes que todo eso, ya, Antonio González, el marido de Lola Flores, hacía ese tipo de rumba con más calidad, y también mucho antes, yo cantaba esa rumbita de “La Serafina”; Peret el “Borriquito como tú”... ¡y pare usted de contar!”



Por su forma de ser, acumuló a lo largo de su carrera, multitud de anécdotas y “travesuras” de toda índole, no dudando en “liarla”, llegado el momento. Antonio Hernández recogió la que sigue: “Se cuenta, que en una juerga, pagada por el magnate de turno, en la que intervenía El Beni de Cádiz, cuando el cantaor empezaba a calentarse un ex director general franquista lo “cortaba”, preguntándole: “¿Usted de dónde es?” El Beni, sin pretensiones de gresca ante la agresión gravitante y tal vez pensando en el “regalo”, respondía pacientemente: “De Cádiz.” El caso es que a cada reiterado interrogatorio monótono y respuesta lacónica consiguiente, el tirilla político aseveraba: “De donde son los maricones.” Suponemos que las copas tendrían gran parte de culpa antes que el lugar de nación del ex director general o el de su madre. Suponemos. Lo cierto es que El Beni se cansó y, a una nueva interrogación con archisabido remate grosero, opuso otra interrogación y puntilla siguiente: “¿Y su mujer, de dónde es, caballero?” El ex director general franquista, seguro de que la “sumisión” haría imposible una salida de tono, contestó orgulloso: “De Calatayud.” El Beni se puso de pie, pidió la atención del selecto auditorio y dijo: “¿Señores, saben ustedes de dónde es la mujer de este tío? ¡De Calatayud!” Y remachó: “De donde son todas las putas y muchos de los cornudos, porque también habrá en Calatayud algún forastero.” Se lió, claro”(3). 



Dos de sus últimas actuaciones en público las realizó, a principios de los noventa, en su ciudad natal en el ciclo “Cante en el Café”, en el Café del Tinte, y en el Teatro Andalucía en el homenaje que se le tributó al Niño de los Rizos. En el año 1991 fue nombrado pregonero del Carnaval de Cádiz, pregón en el que cantó por alegrías y recordó con gracia que lo había hecho “sin trincá”.







En la mañana del día de nochebuena de 1992, su hermano Amós Rodríguez Rey, a bordo de El Pasay, arrojaba sus cenizas en las inmediaciones de La Caleta, junto a la Punta del Nao. Recientemente, al cumplirse el 20 aniversario de su fallecimiento, promovido por la Cátedra de Flamencología de Cádiz e impulsado por Antonio Barberán, se le ha otorgado un homenaje en su ciudad natal, en presencia de su hija María del Carmen Rodríguez y de su sobrino Alfonso Rodríguez El Cani

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Beni de Cádiz y Felipe Campuzano de bandurristas con el coro de El Quini, tras ellos



Febrero de 1984. El Beni de Cádiz, Jesús Quintero y Josele. Foto: Kiki


Febrero de 1991. Pregón del Carnaval de Cádiz. Foto: Kiki



Lápida conmemorativa en su casa natal de la calle Hércules



Niño de los Rizos, El Cojo Peroche y Beni de Cádiz (*)

Un audio entrañable. Homenaje a Eugenio Salas, Niño de los Rizos, tocaor de la Escuela gaditana que Manolo Caracol se llevara a México. A principios de los años 90, Eugenio atravesaba una delicada situación, a consecuencia de una afección en la piel, sus manos no podían volver a tocar. En el Teatro Andalucía, el "todo Cádiz" flamenco se volcó con el guitarrista, con un cartel de primera, encabezado por Camarón de la Isla, que prometió no fallarle a Eugenio y acudió fiel a la cita, con la sonanta de Tomatito. Su amigo Beni lo arropaba en el escenario, lo sacaba a escena con él, y ambos conversaban con el público, rememorando ése Cádiz que se fue y las miles de anécdotas vividas con El Cojo Peroche:




En el homenaje, bulerías con la guitarra de Paco Cepero. Presten mucha atención al minuto 04:23, cómo Beni le dice a Cepero por lo bajini: "no me acuerdo de la letra"; y una tanda de fandangos, acordándose de sus maestros y cerrando la actuación, con el célebre, último fandango de Manolo Caracol:






Caricatura de "Radi" (Rafael Parodi).

Un 22 de diciembre de 1992 nos llegaba la noticia de su desaparición y un 24, día de Nochebuena, se esparcían sus cenizas en las aguas atlánticas de su Cádiz natal.




Hoy, en la tarde noche del 23 al 24 de diciembre de 2012, 20 años después, hemos 'mariscado' un generoso fardo con su voz, con su arte y su gracia, para compartirla con todos los farderos; todos los flamenquitos y toda la "humanidad". Porque Beni, aparte de ser un artista irrepetible, caracolero supremo, de quien bebe y aprende y de quien le llegan los matices ancestrales de los Ortega de Santa María, fue un cantaor ácrata, vividor y arquetipo de bohemio de la Escuela gaditana, con un marchamo guasón y con una vis cómica, como la tuvieron sus antecesores, Curro Dulce, los Mellizos, Diego Antúnez, Ignacio Espeleta, Caracol el del BultoPericón de Cádiz, Agustín El Melu, o sus coetáneos Cojo Peroche, Chano Lobato o Brillantina.



Aquí van las Mil y una historias de Beni, con su compadre Felipe Campuzano, ejerciendo de entrevistador y tocando el piano en algún que otro pasaje, de estos impagables y desconocidos 30 sketches, de pocavergüenza, sal y pimienta.



Ha llegado el momento de compartirlo. De sacar la vieja cinta de ferrocromo y por mor de los emepetrés, divulgarlo, porque Beni nos pertenece a todos. 

Que lo disfrutéis, farderos, junto a un deseo sincero: flamenquita Navidad, llena de arte, de salud a esportones y de jamón del que se pega en el cielo de la boca.




- El fandango de Carlos Franco............  

- La caja de Pepito Candelaria.............  

- El partido de Wimblendon................

- Campeonato mundial de ping-pong.....

- Los embustes del Beni.....................

- El león de la selva..........................

- La manada de elefante....................

- Los gallos de pelea ingleses...............

- El búho mirón...............................

- El huevo de Jaimito........................

- Pepe el gangoso.............................

- El Tio Perico y la jaca......................

- La Morita de la Viña........................

- El hombre gol................................

- El viento en Nueva York...................

- Siete risas en el Circo de Teresa Rabal..

- Los cuernos del gringo.....................

- La gaita de Pepito Candelaria.............

- La alarma de Pepito Candelaria...........

- La moto de Pepito el Candelaria..........

- El ministro portugués de cultura..........

- Mahg Fef Fij en el Teatro Falla............

- Jordi Pujol en el Teatro Falla..............

- La maravillosa voz de Richard Bryde.....  

- Míster Blue en Carnaval.....................

- La finca de Ángel Peralta...................

- Paco Cepero en el Carnaval de Cádiz.....

- La máquina de café..........................

- El Fifi de Cádiz................................

- Amós Rodríguez Rey en el Carnaval.......
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(1) QUIÑONES CHOZAS, Fernando, De Cádiz y sus cantes. Llaves de una ciudad y un folklore milenarios, Barcelona: Fundación José Manuel Lara, 2005 (Pág. 220).

(2) Entrevista realizada a Eduardo Márquez por quien suscribe, el 23 de diciembre de 1992, para el programa "A pleno Sur" de Canal Sur Radio.

(3) HERNÁNDEZ, Antonio, Guía secreta de Cádiz, Barcelona: Sedmay ediciones, 1979 (Págs. 60 y 61).

(*) Fotos de Antonio Martínez y Joaquín Herrera, "mariscadas" del blog MdChttp://memoriadecadiz.es/

viernes, 21 de diciembre de 2012

Sopa al cuarto de hora. Patronato de Tourismo

Quizá flamenco y gastronomía compartan más aspectos de los que imaginemos. No sólo el vino ha jugado un papel muy importante en la litúrgica del cante, sino que los estilos flamencos, como los guisos, tienen en común supuestos orígenes, ambos aceptan mezclas y ambos se engrandecen con sabores e ideas nuevas. Digamos que en la gastronomía también hubo una ida y una vuelta, de la misma manera que los cantes se ligaron en armonía con patrones rítmicos de ultramar. El tomate es al gazpacho lo que el patrón de tango al flamenco. Papas de ida, tomate de vuelta. Maridaje de tonos y de cadencias. Ligazón de notas y salsas.

Al cante y a la receta también les une la dificultad de datar con precisión sus respectivos orígenes, porque en los alumbramientos, generalmente, nunca hay notarios de guardia, a pie de cunas que levanten el acta del parto, musical o culinario. Por eso este tipo de discusiones son estériles y propensas a que el chovinismo sea lo primero que llame a la puerta. Pero siempre hay fardos y papeles que acreditan una determinada teoría, así como indicios claros que dan pistas de por dónde pudo estar el origen.

Curiosamente, tanto el comediógrafo gaditano Juan Ignacio González del Castillo, primero, como el escritor malagueño Serafín Estébanez Calderón, después, aludirán al "taco", el antecedente de la palabra "tapa", según puso recientemente de relieve el mayor especialista en la cocina gaditana del siglo XVIII, Manuel Ruiz Torres. Y curiosamente también, la literatura de ambos autores (González-Estébanez), es decisiva y muy valiosa para comprender la historia del arte flamenco.

Es bastante más probable que una sopa, basada en productos de la mar tenga su origen a orillas de un litoral, como más probable también es que una receta, basada en la verdura, naciera a la vera de una huerta. Con todo, uno se encuentra recetarios de cocina "genuina" que causan asombro, como uno de cocina "autóctona" de una ciudad a orillas de un río, bien cerquita de la Meseta Central, que aseguraba en su flamante "pedeefe" que las Papas con choco eran originarias de allí. Chocos de río. Naturalmente.


La Sopa al cuarto de hora, sopa marinera con arroz, muy probablemente de la Bahía gaditana, ya aparece citada en las crónicas de la ciudad de Cádiz en el Novísimo romancero español de 1880. Según Ruiz Torres, también lo hace así en las memorias de Luis Taboada: Intimidades y recuerdos, de 1900 (donde nada más llegar a Cádiz probó la sopa al cuarto de hora y bebió manzanilla); y en la Guía del buen comer español, de Dionisio Pérez, de 1929 (guía de referencia) como un plato gaditano, cuyo principal elemento era el ostión.

Diario de Cádiz, 15 de abril de 1903


Y como América tuvo y tiene su petenera de Petén, para que nada le falte al mestizaje gastroflamenco, también tuvo y tiene su sopa de ostiones, como lo cuenta María Antonieta Reyes (1).

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(1) REYES GAVILÁN Y MOENCK, María Antonieta, Delicias de la Mesa. Manual de Cocina y Repostería, La Habana, 1925.